Hallar tu Destino

Uno suele hallar su destino en el sendero que toma para evitarlo.
Maestro Oogway de Kung Fu Panda

A veces creemos que escapamos. Que, con ciertas decisiones, estamos eludiendo lo que tanto tememos, lo que duele, lo que no queremos ver. Tomamos rutas seguras, caminos más lógicos; elegimos lo que “conviene” y no lo que el alma susurra en silencio. Sin embargo, la vida —con su Amor tan grande— nos guía de regreso. Una y otra vez, nos ayuda a caminar hacia nuestro mayor bien, hacia aquello que vinimos a vivir, a experimentar, a transformar.

No es un castigo. Es un regalo.

Ese destino que intentamos evitar suele esconder nuestra mayor oportunidad de crecimiento. Aquello que rechazamos —el duelo, la pérdida, el miedo, la sombra— contiene también la semilla de nuestra fuerza, de nuestro propósito más profundo. Y aunque queramos rodearlo, disfrazarlo o posponerlo, termina por alcanzarnos… y revelarnos quiénes somos realmente.

Créeme: la vida te conoce. Sabe que vas a huir, y por eso te cambia los caminos, para que des el primer paso hacia donde verdaderamente es. Y cuando por fin lo enfrentamos, y lo aceptamos con humildad y coraje, comprendemos que nada fue en vano. Que incluso los rodeos nos prepararon. Que el aparente error era parte del plan.

No elegimos el sendero… el sendero nos elige a nosotros.

Es hora de confiar. Porque la vida jamás se equivoca.
Tenlo muy presente: todo lo que llega, y todo lo que se va, es siempre —siempre, siempre— para bien.