Vida para Vivir

Tienes dos ojos para ver, dos orejas para escuchar y una vida para vivir.
Angel Alva

Una de las preguntas más antiguas y universales que nos hacemos como humanidad es: ¿Para qué la vida?

Buscamos la respuesta en libros, filosofías, creencias, metas y caminos complejos. Pero, a veces, la verdad está justo frente a nosotros: sencilla, casi obvia.

La vida misma nos da una pista: nos regala dos ojos para ver, dos orejas para escuchar… y una vida.

Nuestros cinco sentidos nos conectan con el mundo. Nos permiten experimentar, aprender, emocionarnos. Pero no vinimos solo a observar o escuchar la vida pasar.
Vinimos a vivirla.

No hay una finalidad más alta, ni un propósito más puro que este: vivir.

Y vivir no es sobrevivir. No es ir en automático, cumplir con expectativas o postergar el alma.

Vivir es estar presente. Sentir. Atreverse. Agradecer. Respirar hondo. Decir sí. Decir no. Amar. Soltar. Caminar con los ojos abiertos y el corazón dispuesto.

La vida no necesita ser comprendida del todo para ser honrada.
Solo necesita ser vivida. Con todo lo que eso implica.

Esa es la respuesta.
Esa es la invitación.