La Enfermedad: Crecer o Trascender.

La Enfermedad sirve para una de dos cosas: para Crecer o para Trascender.
Angel Alva

La enfermedad, en su aparente irrupción, no es enemiga ni error: es una forma profunda de sabiduría que se expresa a través del cuerpo. Desde esta mirada, todo síntoma es un mensaje encriptado, una manifestación biológica de lo que, en lo emocional o existencial, no ha podido ser resuelto.

Crecer es aceptar la invitación que la dolencia trae consigo. Es detenerse y preguntarse: ¿qué me está queriendo decir mi cuerpo a través de esto? Duele, sí, pero también revela. El cuerpo muestra lo que la mente ha silenciado. Y si hay disposición a mirar con honestidad, ese mensaje puede abrirnos a una transformación profunda: sanar heridas antiguas, soltar patrones heredados, elegir desde una nueva conciencia.

Pero hay ocasiones en que la enfermedad no llega para ser sanada, sino para guiarnos hacia una rendición amorosa ante el Misterio. Trascender, entonces, no es resignarse, sino entregarse con dignidad a un orden mayor, a aquello que va más allá de la voluntad individual. La vida no se interrumpe: se transforma.

Ambas vías —el crecimiento o la trascendencia— son expresiones distintas de sabiduría. Porque lo que duele, también enseña. Y lo que enferma, también despierta. En ese sentido, la enfermedad no es el fin de nada, sino el umbral de algo mucho más grande: la posibilidad de volver a casa, a uno mismo.

Con respeto y admiración,
Angel Alva.