Camino Seguro

Tomar siempre el camino seguro te salvará de muchas cosas, incluso de las buenas.
Angel Alva

Elegir lo seguro, al principio, puede parecer sabio. Nos aleja del dolor, del rechazo, del fracaso. Nos mantiene en terreno conocido, donde todo parece bajo control. Pero, en ese mismo gesto de protección, también cerramos la puerta a lo impredecible… y a veces, lo impredecible es precisamente donde florece lo más hermoso.

Muchas veces creemos que vivir con cautela es vivir con conciencia, cuando en realidad puede ser un disfraz del miedo. Miedo a exponernos, a equivocarnos, a descubrir que somos más grandes —y más vulnerables— de lo que imaginábamos. Pero si evitamos todo riesgo, también evitamos que se despliegue la magia de la vida: los encuentros inesperados, los logros que nacen del atrevimiento, las versiones más fuertes de nosotros mismos, que solo emergen cuando nos empujamos a dar un paso más allá de lo cómodo y lo conocido.

No se trata de saltar al vacío sin sentido, sino de reconocer cuándo el “camino seguro” ya no es una elección sabia, sino una barrera invisible que nos impide crecer. Lo conocido puede darnos paz, pero solo lo desconocido puede darnos alas para ver una perspectiva que jamás hubiéramos podido imaginar, pues muchas veces, tu lógica no es tan lógica.

A veces, lo mejor de la vida no está en lo estático, sino en lo dinámico. Y para que eso ocurra, necesitamos abrir la puerta… y confiar.

Porque hay momentos en que arriesgarse no es peligroso… es simplemente necesario.